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Emisiones de CO2 de Aboño

04.03.2019
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La reciente valoración aparecida en prensa sobre la central térmica de Aboño como una de las plantas más contaminantes en la UE tiene que ser interpretada con matices
gases aboño

La reciente valoración, aparecida en prensa, de la central de Aboño como una de las plantas más contaminantes en la UE tiene que ser interpretada con matices. 

El CO2 no es un contaminante como si lo son el SO2, NOx o partículas, y para los cuales la central de Aboño tiene los más modernos y eficientes sistemas de depuración. Estos contaminantes no aparecen reflejados en el estudio, siendo sin duda, los más nocivos para la salud y el medio ambiente.

Además, de los 7,1 millones de toneladas de CO2 que emitió Aboño en 2018, más de 2 Mt de CO2 realmente corresponden a ArcelorMittal ya que vienen conjuntamente con los gases siderúrgicos generados en la acería, el principal de ellos el gas de horno alto (GHA). 

Eliminando este efecto, la CT Aboño bajaría en la escala de empresas contaminantes, siendo incluso probable que no saliese en la lista publicada.

La integración del sector siderúrgico en el ciclo de producción de energía eléctrica representa un caso de colaboración entre empresas de diferentes sectores que minimiza de forma muy significativa el impacto ambiental de sus instalaciones. Esta integración permite que los gases siderúrgicos producidos por la acería en sus procesos industriales sean transferidos a la Central de Aboño para su utilización, bien como combustible adicional en las calderas de sus centrales, bien como combustible principal en un proceso de cogeneración (Sidergas).

El sector siderúrgico, en el proceso de elaboración del acero, genera gases residuales de alto contenido en monóxido de carbono que, por su toxicidad, es necesario quemar antes de emitirlos a la atmósfera. El GHA que genera el proceso de producción de arrabio en Arcelor se consume parte en el propio proceso siderúrgico y el resto, que constituye un excedente variable en función del ciclo productivo, se envía a la central térmica. Estos gases, si no se quemasen en una central térmica, habrían de ser quemados en antorchas a la atmósfera, con el consiguiente desaprovechamiento energético, e idéntica generación de contaminantes.

De esta forma, la utilización de estos gases residuales en la caldera de combustión de una central térmica, supone un excelente aprovechamiento de un subproducto industrial contaminante. Cada millón de metros cúbicos de GHA se pueden transformar en 325 MWh de energía eléctrica. La utilización de estos gases en las calderas ha de ir acompañada del necesario complemento de combustible tradicional que asegure la estabilidad de la combustión y las condiciones térmicas del vapor producido.

Paradójicamente, este avance ambiental arroja cifras de emisión en la central térmica en cuestión que pueden resultar equívocas, ya que figurarán como propias de la instalación las toneladas de CO2 transferidas directamente desde la acería en sus gases, fruto del proceso siderúrgico y no del eléctrico, pero que son finalmente emitidas a la atmósfera a través de la chimenea de la central térmica junto con el CO2 realmente generado por ella. El siguiente gráfico ilustra este proceso y refleja las diferencias resultantes en emisiones específicas (emisiones de CO2 por unidad de energía eléctrica generada). 

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